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  Mi proyecto inicial partía de un deseo legítimo: publicar viñetas de humor gráfico político en X (Twitter) para provocar reflexión y diálogo. Pero lo imaginaba como una actividad casi solitaria: yo dibujaba, la gente veía. Tras iniciar la deriva en la red y dialogar documentalmente con Manel Fontdevila, he comprendido que el contexto digital es un entramado de relaciones, tensiones y reglas que condicionan el sentido de mi trabajo. El proyecto ha tenido que reformularse en varios aspectos.  El…
  Mi proyecto inicial partía de un deseo legítimo: publicar viñetas de humor gráfico político en X (Twitter) para…

 

Mi proyecto inicial partía de un deseo legítimo: publicar viñetas de humor gráfico político en X (Twitter) para provocar reflexión y diálogo. Pero lo imaginaba como una actividad casi solitaria: yo dibujaba, la gente veía. Tras iniciar la deriva en la red y dialogar documentalmente con Manel Fontdevila, he comprendido que el contexto digital es un entramado de relaciones, tensiones y reglas que condicionan el sentido de mi trabajo. El proyecto ha tenido que reformularse en varios aspectos.

 El formato y la gramática visual
Fontdevila habla del uso del blanco como “espacio relajante” frente al “abigarramiento” de la web, y de la necesidad de que la viñeta se entienda “al primer vistazo”, incluso en móvil. Aplicando esto, he simplificado la composición, aumentado los fondos blancos y revisado la legibilidad de los textos. El cambio ha sido evidente: mis viñetas ahora respiran y se distinguen mejor en el timeline.

El tipo de humor y la adaptación al contexto
Dos ejemplos recientes me han hecho tomar conciencia de la importancia del contexto. Una viñeta sobre Trump, con un tono crítico hacia su figura, funcionó muy bien: se compartió, generó debate y cruzó fronteras. El humor internacional, al no chocar con sensibilidades locales, encontró un ecosistema favorable. En cambio, otra viñeta sobre la subida del IVA, donde representé a un ciudadano apretándose el cinturón, apenas tuvo repercusión. El contexto nacional actual –con una ciudadanía cansada de medidas económicas– hizo que el chiste se percibiera como previsible o poco novedoso.

Fontdevila advierte que competir con el humor espontáneo de internet (memes, viralidad inmediata) es una batalla perdida; propone ofrecer “algo distinto”, con más elaboración y reflexión. A raíz de esto, he dejado de buscar solo la risa fácil y ahora intento que cada viñeta tenga una capa crítica que invite a pensar, sin renunciar al dibujo cuidado. En la práctica, esto significa que el chiste de Trump funcionó no solo por su inmediatez, sino porque planteaba una lectura más allá del titular. El del IVA, en cambio, se quedó en la anécdota y no conectó con una reflexión más profunda.

La relación con los lectores y los límites
Fontdevila también me hizo pensar en los límites: legales, editoriales y personales. “Si se me ocurre un chiste machista o racista, no lo uso”, dice. Tras leerlo, he verbalizado mis propios límites y he dejado de mirar obsesivamente los comentarios. Antes sentía la tentación de adaptar mi trabajo a lo que parecía gustar a los mismos pocos usuarios; ahora uso los datos de engagement solo para entender qué conversaciones generan diálogo, no para modificar mi línea.

Nuevos agentes y artefactos
El sociograma que he elaborado refleja agentes que antes no consideraba: el algoritmo (que filtra y amplifica), los trolls, otros humoristas con los que he comenzado a interactuar. También he ampliado los artefactos: ya no publico solo viñetas sueltas, sino hilos que explican el contexto y respuestas a conversaciones iniciadas, porque he comprobado que el diálogo genera más interacción.

En conjunto, la exploración no ha invalidado mi deseo inicial, pero lo ha transformado. El proyecto ya no es solo un conjunto de viñetas, sino un dispositivo relacional que se construye en diálogo con el medio, con otros agentes y con una reflexión ética sobre el humor. Como dice Fontdevila, en internet “voy improvisando sobre la marcha, sigo probando cosas”. Y esa actitud de exploración constante es, probablemente, el mayor aprendizaje.

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Mi proyecto consiste en una serie de viñetas de humor gráfico político que publico en X (Twitter). A través de ellas exploro las dinámicas de conversación, la respuesta del algoritmo y las relaciones que se tejen con otros agentes en el ecosistema digital. La bitácora funciona como diario de campo de este proceso. En ella registro día a día las decisiones creativas, las interacciones con seguidores y otros humoristas, los datos de engagement en función de los hilos a los…
Mi proyecto consiste en una serie de viñetas de humor gráfico político que publico en X (Twitter). A través…

Mi proyecto consiste en una serie de viñetas de humor gráfico político que publico en X (Twitter). A través de ellas exploro las dinámicas de conversación, la respuesta del algoritmo y las relaciones que se tejen con otros agentes en el ecosistema digital.

La bitácora funciona como diario de campo de este proceso. En ella registro día a día las decisiones creativas, las interacciones con seguidores y otros humoristas, los datos de engagement en función de los hilos a los que respondo, y las reflexiones sobre el impacto de cada viñeta. También recojo material de referencia: capturas de pantalla, bocetos descartados, artículos sobre humor político y entrevistas a referentes como Manel Fontdevila, cuyo discurso sobre la adaptación al medio digital y los límites del humor ha sido clave para repensar mi propia práctica.

La documentación se organiza en el Drive de la asignatura en carpetas que incluyen el diario de campo, el registro visual de las publicaciones, los materiales consultados y la ficha del agente. Toda esta información será la base para la elaboración del sociograma, donde se visualizarán las relaciones, tensiones y oportunidades que configuran el contexto real de mi proyecto.

Enlace al diario: https://drive.google.com/file/d/1FUvASLFhjkQgCojhVMc2o1pmFlDuslqg/view?usp=drive_link

Enlace a la carpeta : https://drive.google.com/drive/folders/1U-WRewjsnSzz7YDAsFmg-aLiELCVEkgl?usp=drive_link

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Análisis comparativo: ‘NEW WORLD ORDER’ y ‘Caída y auge de Antxon Amorrortu

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Análisis comparativo: ‘NEW WORLD ORDER’ y ‘Caída y auge de Antxon Amorrortu

  Introducción En este análisis comparo mi proyecto de plataforma colaborativa de humor político, ‘NEW WORLD ORDER”’, con el cómic satírico ‘Caída y auge de Antxon Amorrortu’ de Mery Cuesta. Ambos proyectos comparten el humor como herramienta crítica, pero divergen en sus estrategias de autoría, circulación y relación con el ‘sistema del arte’. El objetivo es explorar estas similitudes y diferencias para comprender mejor las dimensiones relacionales de mi propia propuesta. Análisis Sobre la autoría: Ambos proyectos cuestionan la figura…
  Introducción En este análisis comparo mi proyecto de plataforma colaborativa de humor político, ‘NEW WORLD ORDER”’, con el…

 

Introducción

En este análisis comparo mi proyecto de plataforma colaborativa de humor político, ‘NEW WORLD ORDER”’, con el cómic satírico ‘Caída y auge de Antxon Amorrortu’ de Mery Cuesta. Ambos proyectos comparten el humor como herramienta crítica, pero divergen en sus estrategias de autoría, circulación y relación con el ‘sistema del arte’. El objetivo es explorar estas similitudes y diferencias para comprender mejor las dimensiones relacionales de mi propia propuesta.

Análisis

Sobre la autoría:

Ambos proyectos cuestionan la figura del artista como ‘genio creador’, pero de maneras distintas. Mery Cuesta, siendo crítica de arte, utiliza el cómic para satirizar precisamente esa figura: Antxon Amorrortu es la caricatura del artista emergente que navega el sistema. Es una crítica interna, hecha por alguien que conoce los códigos. Como apunta Montero en ‘Puntos de fuga’, el artista puede ser un modelo de precarización, y Cuesta lo retrata con ironía. El mío, en cambio, opta por una estrategia más horizontal: no represento la precariedad, sino que intento construir una estructura colectiva que la combata, en la línea de lo que Montero llama ‘reinvención de fórmulas sindicales’.

Sobre la circulación y los circuitos:

La doble vida del proyecto de Cuesta (primero en redes/fanzines, luego en editorial) ilustra perfectamente la tensión entre el ‘intersticio’ autogestionado y la institucionalización que describe Bourriaud en su ‘Estética relacional’. El personaje de Antxon Amorrortu funciona como una ‘trampa’ en el sentido de Fontdevila: parece un simple cómic humorístico, pero encierra una crítica profunda al sistema del arte que ‘atrapa’ a quienes lo leen (artistas, galeristas, críticos). Mi proyecto busca también esa ‘trampa’, pero en lugar de un personaje, utilizo la propia estructura colaborativa como dispositivo crítico.»

Sobre el humor como herramienta política:

Ambos proyectos usan el humor como lenguaje crítico. Mery Cuesta lo ha desarrollado en múltiples frentes: sus comisariados sobre ‘humor absurdo’, sus colaboraciones en la revista satírica Mongolia. Esto conecta directamente con mi interés por el humor político de izquierdas y los asuntos internacionales. Sin embargo, mientras Cuesta opera desde una posición consolidada dentro del sistema (es crítica reconocida, comisaria, docente), mi proyecto nace desde una posición más periférica (estudiante, plataforma emergente). Esta diferencia de posiciones afecta las relaciones de poder y las posibilidades de incidencia.

Sobre los agentes y la red:

Un aspecto fascinante del proyecto de Cuesta es cómo su propia trayectoria ‘polifacética’ (crítica, comisaria, dibujante, baterista) genera una red de agentes que se retroalimentan. Sus comisariados sobre cultura popular dialogan con sus cómics satíricos; su trabajo docente en ELISAVA forma a nuevas generaciones que luego pueden colaborar en proyectos como Mongolia. Mi proyecto aspira a construir una red similar, aunque a menor escala: la web como nodo que conecte a humoristas gráficos, lectores críticos y, ojalá, espacios expositivos o editoriales afines.

Conclusiones

  1. La potencia de la posición híbrida: Mery Cuesta demuestra que conocer el sistema desde dentro permite una crítica más afilada. Mi proyecto se beneficiaría de incorporar voces con experiencia en el humor gráfico profesional.
  2. La importancia de los circuitos múltiples: La estrategia de Cuesta de circular primero por canales autogestionados (fanzines, redes) y luego dar el salto a lo editorial valida mi idea de empezar con la web y proyectar un libro.
  3. El humor como crítica estructural: Ambos proyectos demuestran que la sátira no es solo un adorno, sino una herramienta para desmontar discursos hegemónicos (el sistema del arte en su caso, la política internacional en el mío).

La principal diferencia radica en la apuesta colaborativa: mientras Cuesta opera desde una autoría individual aunque polifacética, mi proyecto busca construir una autoría múltiple y distribuida. Son dos modelos de resistencia frente a lo que Montero denomina ‘dinámicas precarizadoras’.»

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PROPUESTA DE PROYECTO

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PROPUESTA DE PROYECTO

Título del Proyecto: NEW WORLD ORDER – Graphic Humor to survive this era. Statement Este proyecto nace de una mezcla de indignación y carcajada. Llevo años siguiendo la actualidad internacional con una mirada de izquierdas, y cada vez encuentro más poderoso el humor gráfico como herramienta para desmontar los discursos oficiales, visibilizar hipocresías y, sobre todo, para crear comunidad entre quienes nos negamos a tragar sin rechistar. Quiero poner en marcha una plataforma digital –una web– que sea un espacio…
Título del Proyecto: NEW WORLD ORDER – Graphic Humor to survive this era. Statement Este proyecto nace de una…

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Título del Proyecto:

NEW WORLD ORDER – Graphic Humor to survive this era.

Statement

Este proyecto nace de una mezcla de indignación y carcajada. Llevo años siguiendo la actualidad internacional con una mirada de izquierdas, y cada vez encuentro más poderoso el humor gráfico como herramienta para desmontar los discursos oficiales, visibilizar hipocresías y, sobre todo, para crear comunidad entre quienes nos negamos a tragar sin rechistar. Quiero poner en marcha una plataforma digital –una web– que sea un espacio vivo de humor político internacional. Un lugar donde mis propias viñetas convivan con las de otros artistas, humoristas, o simplemente aficionados con talento, para construir un archivo satírico de nuestro tiempo. La idea no es solo publicar, sino generar un nodo, un punto de encuentro para la sátira con conciencia de clase y mirada global. A largo plazo, me encantaría que este archivo tomara forma física en un libro, una publicación que sea el testimonio de una época vista a través de la risa crítica.

Marco Conceptual y Justificación

Mi proyecto se inscribe en lo que Nicolas Bourriaud denominó ‘estética relacional’: no busca ser un objeto cerrado, sino un ‘encuentro duradero’. La web no es el fin, es el medio para generar un intersticio, un espacio de intercambio que contraste con la comunicación unidireccional y empobrecida de los grandes medios. Es un intento de crear un ‘estar-junto’ a través de la crítica compartida.

Pero también soy consciente, como advierte Javier Montero en ‘Puntos de fuga’, de los riesgos de que estas prácticas sean cooptadas o despolitizadas. Por eso, el proyecto nace con vocación de autogestión y horizontalidad. No busco ser un artista ‘outsider’ que da voz a los sin voz, sino un facilitador, un nodo más en una red. La idea de colectivizar herramientas (el dibujo, el humor, la crítica) resuena con lo que Montero plantea como una posible ‘fórmula sindical’ contra la precarización de la mirada crítica.»

Objetivos Artísticos

Crear un archivo vivo: Desarrollar una plataforma web que funcione como repositorio y espacio de publicación de humor gráfico político internacional.

Experimentar con el formato colaborativo: Poner en práctica metodologías de convocatoria abierta, edición colectiva y gestión de autorías compartidas.

Explorar el humor como lenguaje crítico: Profundizar en mi propia práctica del dibujo satírico, buscando un tono que equilibre el análisis político con la accesibilidad y la ironía.

Proyectar una publicación física: Investigar y planificar la posible edición de un libro recopilatorio que dé cuenta del proyecto, como una forma de activación y difusión en el espacio offline.

Generar una comunidad en torno a la sátira: Fomentar la interacción no solo con los colaboradores, sino también con los lectores/espectadores, convirtiéndolos en parte activa del proyecto.

Desarrollo y Metodología.

El proyecto se desarrollará en varias fases, utilizando herramientas digitales y analógicas:

Fase 1 (Investigación y prototipado): Definir la identidad visual de la web, el tono editorial y las bases de la convocatoria. Crear una serie de mis propias viñetas para ‘poblar’ el sitio y mostrar el estilo. Elegir la plataforma (WordPress, Cargo Collective, etc.) que mejor se adapte.

Fase 2 (Convocatoria y construcción de la red): Lanzar una convocatoria abierta en redes sociales y contactar directamente con colectivos de humor gráfico afines. La «escritura» aquí será clave: redactar un manifiesto o llamamiento que sea atractivo y claro (usando la «primera persona del plural» para crear comunidad).

Fase 3 (Gestión y publicación): Establecer un flujo de trabajo para recibir, seleccionar y publicar las colaboraciones. Esto implicará diálogo constante con los artistas, negociación de pequeños cambios y, sobre todo, la definición de un sistema de autoría claro. Aquí aplicaré la idea de «constricciones» de Gagliano: las reglas de la convocatoria serán las que den forma al material.

Fase 4 (Activación y proyección): Documentar todo el proceso en la propia web (a través de un blog). Investigar opciones de autoedición para el libro (impresión bajo demanda, crowdfunding). Pensar en una posible exposición de las viñetas originales en un espacio físico (centro cívico, universidad, bar).

Dimensión Relacional

Autoría: La autoría será compartida y transparente. Cada viñeta irá firmada por su autor/a. Mi rol será el de iniciador, editor y facilitador. También seré un colaborador más con mis propias obras. Me enfrentaré al reto de gestionar esta multiplicidad de voces sin imponer una línea editorial demasiado rígida, pero manteniendo una coherencia política (izquierda, internacional). Aquí resonará la idea de Fontdevila sobre la obra como «trampa»: la web atrapará a los artistas y a los lectores en una red de significados compartidos.

Agentes: Los agentes serán:

Colaboradores: Humoristas gráficos, dibujantes, aficionados. El vínculo buscará ser de complicidad y cocreación, no de simple participación (recordando la distinción que vimos en el texto de «Agentes»).

Público/Lectores: Agente pasivo pero fundamental. Sus reacciones, comentarios y compartidos en redes serán parte de la «vida» del proyecto.

Instituciones (potenciales): En una fase futura, podrían ser centros culturales, editoriales o festivales de humor gráfico que se interesen por el libro o una exposición. La relación sería de negociación, buscando su apoyo sin perder la autonomía.

Plataformas digitales: Las redes sociales (Instagram, Twitter) serán agentes fundamentales para la difusión. Dependeré de sus algoritmos, lo que ya introduce una relación de poder asimétrica que debo tener en cuenta.

Recursos: Inicialmente, el proyecto requerirá recursos mínimos (dominio web, tiempo). La viabilidad económica para el libro se exploraría mediante autogestión (crowdfunding) o, si surge, una pequeña ayuda institucional. Como apunta Montero, la precariedad es un punto de partida, pero la colectivización de recursos (saberes, contactos) puede ser una forma de resistencia.

Relaciones y Poder: Seré consciente de mi posición como «gatekeeper» inicial. Para mitigarlo, estableceré criterios de selección claros y transparentes desde el principio. Buscaré el diálogo y el consenso en lugar de la imposición. El conflicto puede surgir si hay discrepancias políticas o estilísticas; lo importante será tener mecanismos para abordarlo con honestidad.

Activación y Difusión: La web es la activación principal. El libro y una posible exposición serán activaciones secundarias. La difusión dependerá del boca a boca, las redes y la participación de los colaboradores como difusores de sus propias obras publicadas en la plataforma.

Legado: El proyecto generará dos legados principales: 1) Un archivo digital de humor político de una época concreta. 2) Una metodología de trabajo colaborativo que podría ser replicada por otros. La documentación del proceso en la web será clave para que este legado trascienda el proyecto mismo.

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ABRIR LA MALETA – JON RIERA

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ABRIR LA MALETA – JON RIERA

  Mis Referentes Gráficos: Del Trazo Límpido a la Mirada Crítica A lo largo del proceso creativo que ha culminado en los trabajos presentados en el vídeo, he identificado una serie de referentes fundamentales que han moldeado mi mirada como autor de cómic y humor gráfico. Mis influencias abarcan desde la línea clara europea hasta la explosión visceral del cómic underground, pasando por la tradición del humor gráfico de pensamiento. En esta familia conviven cuatro nombres del cómic narrativo —Hergé,…
  Mis Referentes Gráficos: Del Trazo Límpido a la Mirada Crítica A lo largo del proceso creativo que ha…

 

Mis Referentes Gráficos: Del Trazo Límpido a la Mirada Crítica

A lo largo del proceso creativo que ha culminado en los trabajos presentados en el vídeo, he identificado una serie de referentes fundamentales que han moldeado mi mirada como autor de cómic y humor

gráfico. Mis influencias abarcan desde la línea clara europea hasta la explosión visceral del cómic underground, pasando por la tradición del humor gráfico de pensamiento. En esta familia conviven cuatro nombres del cómic narrativo —Hergé, Richard Corben, Simon Bisley y Dan Hipp— y tres maestros indiscutibles del humor gráfico: Forges, Quino y El Perich.

Los pilares del humor con conciencia

De Forges, el cronista de la España del siglo XX, admiro su capacidad para crear un universo propio con personajes reconocibles al instante. Su lenguaje plagado de neologismos y su mirada tierna y ácida a la vez me enseñaron que el humor se construye tanto con el trazo como con la palabra, y que lo cotidiano es una fuente inagotable de gags.

Quino, creador de Mafalda, representa para mí la cumbre de la síntesis entre dibujo y mensaje. Su trazo aparentemente sencillo esconde una precisión quirúrgica para la expresión corporal. De él aprendí que el humor puede ser un vehículo para preguntarse por el mundo, y que la mirada crítica y humanista es un ideal al que aspirar.

De El Perich, el maestro de la elipsis, admiro su capacidad para resumir una paradoja en una sola viñeta con un dibujo funcional. Me enseñó el poder de lo que no se dice, y que la viñeta puede ser un artefacto filosófico de precisión devastadora.

Los maestros de la narrativa y la forma

Hergé, el padre de Tintín, me enseñó el poder de la línea clara y la legibilidad. Su trazo preciso y funcional me mostró que el dibujo debe servir a la historia con elegancia quirúrgica, y que el color plano y la composición clara son herramientas esenciales para la narrativa.

En las antípodas estéticas, Richard Corben representa la emoción pura y telúrica. Su anatomía exagerada y su modelado de figuras a base de luz y sombra me fascinan. De él aprendí a explorar la materialidad de los cuerpos y a crear atmósferas densas con la acuarela.

Simon Bisley es la antítesis del control: trazo suelto, mancha de tinta, agresividad expresiva. De él he tomado la libertad de soltar la mano y buscar la textura orgánica. Me enseñó que para contar historias salvajes, el trazo también debe serlo.

Por último, Dan Hipp aporta el dinamismo contemporáneo. Sus figuras estilizadas y su color vibrante me enseñaron a simplificar las formas sin perder fuerza, y a buscar esa agilidad visual que hace que el gag sea directo y divertido.

En conclusión, mi trabajo es un batiburrillo donde estas influencias se funden: de Forges, Quino y El Perich tomo la mirada crítica y el ingenio; de Hergé, la estructura narrativa; de Corben, la textura orgánica; de Bisley, la fuerza expresiva; y de Dan Hipp, la frescura moderna. Todos ellos me han impulsado a desarrollar un estilo propio que busca el equilibrio entre el trazo que cuenta, el trazo que siente y la idea que invita a pensar.

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