Título del Proyecto:
NEW WORLD ORDER – Graphic Humor to survive this era.
Statement
Este proyecto nace de una mezcla de indignación y carcajada. Llevo años siguiendo la actualidad internacional con una mirada de izquierdas, y cada vez encuentro más poderoso el humor gráfico como herramienta para desmontar los discursos oficiales, visibilizar hipocresías y, sobre todo, para crear comunidad entre quienes nos negamos a tragar sin rechistar. Quiero poner en marcha una plataforma digital –una web– que sea un espacio vivo de humor político internacional. Un lugar donde mis propias viñetas convivan con las de otros artistas, humoristas, o simplemente aficionados con talento, para construir un archivo satírico de nuestro tiempo. La idea no es solo publicar, sino generar un nodo, un punto de encuentro para la sátira con conciencia de clase y mirada global. A largo plazo, me encantaría que este archivo tomara forma física en un libro, una publicación que sea el testimonio de una época vista a través de la risa crítica.
Marco Conceptual y Justificación
Mi proyecto se inscribe en lo que Nicolas Bourriaud denominó ‘estética relacional’: no busca ser un objeto cerrado, sino un ‘encuentro duradero’. La web no es el fin, es el medio para generar un intersticio, un espacio de intercambio que contraste con la comunicación unidireccional y empobrecida de los grandes medios. Es un intento de crear un ‘estar-junto’ a través de la crítica compartida.
Pero también soy consciente, como advierte Javier Montero en ‘Puntos de fuga’, de los riesgos de que estas prácticas sean cooptadas o despolitizadas. Por eso, el proyecto nace con vocación de autogestión y horizontalidad. No busco ser un artista ‘outsider’ que da voz a los sin voz, sino un facilitador, un nodo más en una red. La idea de colectivizar herramientas (el dibujo, el humor, la crítica) resuena con lo que Montero plantea como una posible ‘fórmula sindical’ contra la precarización de la mirada crítica.»
Objetivos Artísticos
Crear un archivo vivo: Desarrollar una plataforma web que funcione como repositorio y espacio de publicación de humor gráfico político internacional.
Experimentar con el formato colaborativo: Poner en práctica metodologías de convocatoria abierta, edición colectiva y gestión de autorías compartidas.
Explorar el humor como lenguaje crítico: Profundizar en mi propia práctica del dibujo satírico, buscando un tono que equilibre el análisis político con la accesibilidad y la ironía.
Proyectar una publicación física: Investigar y planificar la posible edición de un libro recopilatorio que dé cuenta del proyecto, como una forma de activación y difusión en el espacio offline.
Generar una comunidad en torno a la sátira: Fomentar la interacción no solo con los colaboradores, sino también con los lectores/espectadores, convirtiéndolos en parte activa del proyecto.
Desarrollo y Metodología.
El proyecto se desarrollará en varias fases, utilizando herramientas digitales y analógicas:
Fase 1 (Investigación y prototipado): Definir la identidad visual de la web, el tono editorial y las bases de la convocatoria. Crear una serie de mis propias viñetas para ‘poblar’ el sitio y mostrar el estilo. Elegir la plataforma (WordPress, Cargo Collective, etc.) que mejor se adapte.
Fase 2 (Convocatoria y construcción de la red): Lanzar una convocatoria abierta en redes sociales y contactar directamente con colectivos de humor gráfico afines. La «escritura» aquí será clave: redactar un manifiesto o llamamiento que sea atractivo y claro (usando la «primera persona del plural» para crear comunidad).
Fase 3 (Gestión y publicación): Establecer un flujo de trabajo para recibir, seleccionar y publicar las colaboraciones. Esto implicará diálogo constante con los artistas, negociación de pequeños cambios y, sobre todo, la definición de un sistema de autoría claro. Aquí aplicaré la idea de «constricciones» de Gagliano: las reglas de la convocatoria serán las que den forma al material.
Fase 4 (Activación y proyección): Documentar todo el proceso en la propia web (a través de un blog). Investigar opciones de autoedición para el libro (impresión bajo demanda, crowdfunding). Pensar en una posible exposición de las viñetas originales en un espacio físico (centro cívico, universidad, bar).
Dimensión Relacional
Autoría: La autoría será compartida y transparente. Cada viñeta irá firmada por su autor/a. Mi rol será el de iniciador, editor y facilitador. También seré un colaborador más con mis propias obras. Me enfrentaré al reto de gestionar esta multiplicidad de voces sin imponer una línea editorial demasiado rígida, pero manteniendo una coherencia política (izquierda, internacional). Aquí resonará la idea de Fontdevila sobre la obra como «trampa»: la web atrapará a los artistas y a los lectores en una red de significados compartidos.
Agentes: Los agentes serán:
Colaboradores: Humoristas gráficos, dibujantes, aficionados. El vínculo buscará ser de complicidad y cocreación, no de simple participación (recordando la distinción que vimos en el texto de «Agentes»).
Público/Lectores: Agente pasivo pero fundamental. Sus reacciones, comentarios y compartidos en redes serán parte de la «vida» del proyecto.
Instituciones (potenciales): En una fase futura, podrían ser centros culturales, editoriales o festivales de humor gráfico que se interesen por el libro o una exposición. La relación sería de negociación, buscando su apoyo sin perder la autonomía.
Plataformas digitales: Las redes sociales (Instagram, Twitter) serán agentes fundamentales para la difusión. Dependeré de sus algoritmos, lo que ya introduce una relación de poder asimétrica que debo tener en cuenta.
Recursos: Inicialmente, el proyecto requerirá recursos mínimos (dominio web, tiempo). La viabilidad económica para el libro se exploraría mediante autogestión (crowdfunding) o, si surge, una pequeña ayuda institucional. Como apunta Montero, la precariedad es un punto de partida, pero la colectivización de recursos (saberes, contactos) puede ser una forma de resistencia.
Relaciones y Poder: Seré consciente de mi posición como «gatekeeper» inicial. Para mitigarlo, estableceré criterios de selección claros y transparentes desde el principio. Buscaré el diálogo y el consenso en lugar de la imposición. El conflicto puede surgir si hay discrepancias políticas o estilísticas; lo importante será tener mecanismos para abordarlo con honestidad.
Activación y Difusión: La web es la activación principal. El libro y una posible exposición serán activaciones secundarias. La difusión dependerá del boca a boca, las redes y la participación de los colaboradores como difusores de sus propias obras publicadas en la plataforma.
Legado: El proyecto generará dos legados principales: 1) Un archivo digital de humor político de una época concreta. 2) Una metodología de trabajo colaborativo que podría ser replicada por otros. La documentación del proceso en la web será clave para que este legado trascienda el proyecto mismo.
Kaixo Susana,
Me parece muy interesante cómo tu análisis sitúa tanto Miramar como Itzala dentro de una comprensión relacional de la obra, donde el proyecto artístico se define a partir de las relaciones que establece con su contexto. En particular, me resulta sugerente la idea de Itzala de entender la sombra como una infraestructura que condiciona los modos de uso y permanencia en el espacio urbano.
Esta reflexión conecta bastante con mi proyecto, que se centra en infraestructuras de tratamiento de agua y en los sistemas técnicos que gestionan residuos y contaminantes en el ciclo hídrico. Aunque los contextos son diferentes, ambos proyectos comparten un interés por hacer visible aquello que normalmente permanece fuera de nuestra percepción cotidiana.
En Itzala, la distribución de la sombra revela decisiones urbanísticas que afectan directamente a la habitabilidad del espacio público. En mi caso, la investigación se sitúa en las infraestructuras de depuración de agua, sistemas fundamentales para la vida urbana que, sin embargo, suelen permanecer invisibles en el imaginario colectivo.
Creo que ambos proyectos comparten una aproximación similar al trabajar con infraestructuras ambientales que condicionan nuestra relación con el entorno. Mientras Itzala analiza cómo la sombra regula la habitabilidad del espacio urbano en un contexto de crisis climática, mi proyecto explora cómo las infraestructuras hidráulicas gestionan la presencia de contaminantes en el agua. Una posible conexión entre ambos trabajos podría consistir en investigar cómo diferentes infraestructuras ambientales —climáticas o hídricas— configuran las condiciones materiales de habitabilidad en las ciudades contemporáneas con una publicación o una exposición.
Ongi izan.
Hola, Susana!
He leído sobre tu proyecto y me parece muy importante la perspectiva que presentas sobre el condicionamiento del uso del espacio. Realmente es muy interesante la forma en que pretendes abordar estas infraestructuras urbanas invisibles pero poderosas. Te comparto uno cuantos puntos de posibles alianzas que he encontrado con mi proyecto:
Desde la dimensión relacional, ambos proyectos se configuran a partir de redes de agentes y contextos que exceden la práctica individual del artista. En tu caso, el proyecto se articula en torno a una relación directa con el espacio público de Tolosa, involucrando tanto el territorio urbano como las infraestructuras que determinan la distribución de luz y sombra en la ciudad. En su gestación y desarrollo intervienen distintos agentes: el propio artista como investigador, los marcos teóricos del urbanismo crítico, los dispositivos tecnológicos de cartografía y visualización digital, así como las dinámicas sociales vinculadas al uso cotidiano del espacio público por parte de los ciudadanos. Asimismo, la reflexión sobre la planificación urbana introduce indirectamente a instituciones y administraciones responsables de la organización material de la ciudad. Por su parte, mi proyecto se desarrolla en un contexto relacional distinto, centrado en el espacio doméstico o social de la comida compartida. En este caso, los principales agentes implicados en la producción son las personas que participan en las comidas registradas, así como los dispositivos técnicos de registro audiovisual y edición que permiten transformar esa experiencia cotidiana en material artístico. En ambos proyectos, aunque la autoría es individual, la obra se construye a partir de situaciones colectivas y de infraestructuras que organizan la vida cotidiana, ya sea la mesa como espacio de interacción social o la ciudad como estructura que regula la permanencia de los cuerpos en el espacio público. Estas características permitirían posibles alianzas en contextos de investigación artística o exhibición: programas de investigación artística, seminarios sobre arte y vida cotidiana o prácticas críticas del espacio. Podrían ser parte de exposiciones sobre políticas de lo cotidiano, coreografías sociales del espacio o infraestructuras de lo invisible. E incluso podrían articular talleres sobre observación y reflexión sobre formas de habitar los espacios.
Nos seguimos leyendo, ¡saludos!
Cristina.